- ¿Cómo te llamas?
- No es asunto tuyo.
- Pues me encantaría que lo fuera.
- ¿Y por qué?
- Cállate, o lo será.
- No me callo. Veamos.
-Vaya, te crees muy ingenioso, ¿eh? Si me da la gana, te puedo golpear
con una mano atada a la espalda.
- Bueno, ¿y por qué no te da la gana? Yo sí que puedo hacerlo.
- Pues lo haré, si sigues diciendo tonterías.
- Vaya, sí, he visto familias enteras en el mismo apuro.
- ¡Qué sabio! Tú te crees alguien, ¿no? ¡Puf! ¡Qué sombrero!
- Puedes abollarlo si no te gusta. Te desafío a que lo toques, y si te
atreves recibirás lo tuyo.
- Eres un embustero.
- Y tú otro.
- Tú hablas mucho y no haces nada.
- ¡Vete de aquí!
- Oye, si sigues molestándome, te abro la cabeza con una piedra.
- ¡Sí, claro que lo harás!
- Sí que lo haré.
¿Cuántas veces has hecho amenazas vacías? ¿Cuántas veces quisiste parecer más valiente y desafiante de lo que eres? ¿Cuántas veces te has enfrentado a dificultades que no sabes como resolver? ¿Cuántas veces te diste cuenta del error de tus acciones en el camino y no supiste cómo corregirlas? ¿Qué debió hacer Tom? ¿Y el forastero? ¿Qué consejo les darías?
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Buenas tardes mis Karla y estimados estudiantes, quiero compartir mi comentario con ustedes.
ResponderEliminarCuando era una niña realicé amenazas vacías, pero ha medida que fui creciendo, aprendí que no hay que amenazar a nadie, porque las amenazas provocan miedo en las personas.
En muchas ocasiones quise parecer más valiente de lo que era, porque fui una niña tímida.
En bastantes momentos me he enfrentado a dificultades que no sabía como resolver, pero Dios ha ido guiando mis pasos hasta encontrar una solución a cada uno de mis problemas.
Sobre todo en mi enseñanza básica notaba mis errores, sin embargo, me costaba reconocerlos, pero ahora sé que es de valientes reconocer un error, además todo error es una gran lección de aprendizaje.
Yo opino que Tom debió haber acogido con más amabilidad al forastero, porque cuando alguien viene de afuera, es muy importante hacerlo sentir bienvenido. Mientras que el forastero debió hacer llegado con una actitud menos violenta también y ser más abierto a conocer a las personas.
Yo les aconsejaría a ambos que se colocaran en el lugar del otro para así poder actuar desde la empatía.
Espero que mi comentario los pueda inspirar a responder sus actividades del blog.
Feliz jueves para todos.
Así es, siempre debemos ser empáticos y amables con los demás, aun cuando nos cueste; en especial cuando somos niños.
EliminarMuchas gracias por dejar tu comentario
De nada Miss, ahora quedamos muy atentas a que la próxima semana nuestros estudiantes puedan compartir sus respuestas y opiniones con nosotras.
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