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Mostrando las entradas etiquetadas como Unit 4

Los chicos

  "Al llegar, los chicos escudriñaron hacia el río, por ver si estábamos buscando ranas como solíamos. Y para provocarnos, empezaron a silbar y a reír de aquella forma de siempre, opaca y humillante. Era su juego: llamarnos sabiendo que no apareceríamos. Nosotros seguíamos ocultos y en silencio. Al fin, los chicos abandonaron su idea y volvieron al camino, trepando terraplén arriba. Nosotros estábamos anhelantes y sorprendidos, pues no sabíamos lo que Efrén quería hacer."

Los chicos (final)

"Efrén arrastró al chico unos metros, delante de nosotros. El chico se revolvía desesperado e intentaba morderle las piernas, pero Efrén levantó su puño enorme y rojizo y empezó a golpearle la cara, la cabeza, la espalda. Una y otra vez, el puño de Efrén caía, con un ruido opaco. El sol brillaba de un modo espeso y grande sobre la hierba y la tierra. Había un gran silencio. Sólo oíamos  el jadeo del chico, los golpes de Efrén y el fragor del río, dulce y fresco, indiferente, a nuestras espaldas. El canto de las cigarras parecía haberse detenido. Como todas las voces. (...) Le dio con la bota en la espalda. Mi hermano mayor retrocedió un paso y me pisó. Pero yo no podía moverme: estaba como clavada en el suelo. El chico se llevó la mano a la nariz. Sangraba, no se sabía si de la boca o de dónde. Efrén nos miró.

El perro que no sabía ladrar (final)

"El perro huyó a todo correr. Mientras tanto el cazador buscaba al pájaro, convencido de que lo había matado. El perro corría, corría… Se encontró con un campesino. - ¿Dónde vas tan deprisa? – Ni siquiera yo lo sé. -Entonces ven a mi casa. Necesito un perro que me guarde el gallinero. -Por mí iría, pero se lo advierto: no sé ladrar. -Mejor. Los perros que ladran hacen huir a los ladrones. En cambio, como no te oirán, se acercarán y podrás morderles y así tendrán el castigo que se merecen. -De acuerdo- dijo el perro. Y así fue como el perro que no sabía ladrar encontró trabajo, una cadena y una escudilla de sopa cada día."

El perro que no sabía ladrar

" Le decían: - ¿Pero tú no ladras? -No sé…soy forastero. -Vaya una contestación. ¿No sabes que los perros ladran? - ¿Para qué? -Ladran porque son perros. Ladran a los vagabundos de paso, a los gatos despectivos, a la luna llena. Ladran cuando están contentos, nerviosos y enfadados. Generalmente de día, pero también de noche. -No digo que no, pero yo… -Pero tú… ¿qué? Tú eres un fenómeno, oye lo que te digo: un día de estos saldrás en el periódico."

La opinión

 ¿Les ha pasado que muchas veces les han pedido que hagan algo "porque sí" o que no hagan tal cosa "porque no" y no les dan razones para justificar esa postura? ¿Les ha pasado, al momento de responder una pregunta, dicen "sí", "no", "me gusta", "no me gusta", "me parece bien", etc. pero no dicen nada más? ¿Qué le faltó a esa respuesta? ¿Podemos llegar a dar a entender nuestro parecer si no entregamos más información que un "no me gusta?

Nació mi nombre. Ana Gracia

 ¿Te imaginarías vivir en un lugar que no tiene nombre, en el cual ninguno de los habitantes tenga un nombre? ¿Cómo podrías identificar a una persona de la otra? Eso pasa en este pueblo; en el Pueblo sin Nombre. Un pueblo en el que se generaron muchas dificultades y malos entendidos por no tener un nombre. ¿Cuánta dificultad tendrías para hacer mención de alguien dentro de una conversación? ¿Las personas podrían entenderte fácilmente? 

¡Sé quién soy! María Abreu

Esta lectura trata de un león que es criado por una hiena que le miente toda su vida, por lo cual crece pensando que es un gato. No conoce nada más, porque no sale de los confines de la guarida de la hiena. Sin embargo, un día, decide ir a conocer la selva; sale de su zona de confort, y conoce a una serie de animales, lo ven y le temen por quien es, no obstante, pronto descubren que no hay "nada que temer"; el león es tan dócil como un gato. Prontamente, todos los animales de la selva se burlan de él. Tal parece que todos saben mejor que él quién es. Solo un animal, una paloma, lo ayuda a descubrir quién es. ¿Nosotros también necesitamos ayuda para descubrir nuestra identidad? ¿Hemos pasado por momentos en los que pensamos que no sabemos quiénes somos? ¿Nos ha ayudado alguien a guiarnos en el descubrimiento de nuestra propia identidad?

El camaleón camaleónico. Eric Carle

El camaleón camaleónico  es la historia de un camaleón que es como cualquier otro camaleón con el que uno pueda toparse. Va cambiando de color, de verde a marrón, de marrón a rojo y de rojo a amarillo. Cuando ha comido bien y está calentito, tiende hacia el verde; en cambio, cuando tiene frío y hambre, se vuelve grisáceo y apagado. Se pasa el día cazando moscas con su agilísima lengua pegajosa y no mucho más. Lleva una vida de la que no hay gran cosa que reseñar. Pero un día va al zoo y se queda maravillado con todos los animales diferentes que ve...

La identidad

 Se dice que la identidad no solo se construye a partir de elementos heredados en el ambiente familiar, sino que las experiencias de vida forman una parte fundamental de la construcción de esta identidad propia. ¿Qué elementos han construido la identidad que tienes hoy en día? ¿Es la identidad un elemento fijo en la construcción de nuestro ser, o va cambiando a medida que crecemos? ¿Cuál es tu identidad?